martes, 1 de noviembre de 2011

Guía Bíblica Punto 47: Acerca de si “SE SALVAN SÓLO 144.000”

Felipe144.000: un número simbólico. San Juan en el Apocalipsis, para enseñarnos que nosotros somos el nuevo pueblo de Israel, liberado por Cristo de la esclavitud del pecado, lo dice con un número simbólico: 144.000, que resulta de multiplicar 12 x 12 x 1000. El número doce es la cifra de los elegidos (12 tribus, 12 apóstoles...). Al decir que se van a salvar 144.000 elegidos serán, entonces, 12 (los elegidos del Antiguo Testamento), x 12 (los elegidos del Nuevo Testamento), en una gran cantidad (x 1.000). Multipliquen y verán que salen los 144.000 señalados (Ap 7,4-8).  Además, para que no nos quepa la menor duda, Juan agrega, en su lenguaje simbólico: “...Luego miré y había una muchedumbre inmensa, que nadie podía contar, de toda nación, raza, pueblo y lengua, de pie delante del trono y del Cordero, vestidos con vestiduras blancas y con palmas en sus manos..." (Ap 7,9). ¿Dónde quedaron los 144.000 de los Testigos de Jehová?. http://faceddios.blogspot.com/p/guia-biblica-iv-edic.html



Liturgia de la Solemnidad de todos los Santos (http://www.lecturadeldia.com/Martes.htm)



Lectura del libro del Apocalipsis del apóstol san Juan (7, 2-4. 9-14)
Yo, Juan, vi a un ángel que venía del oriente. Traía consigo el sello del Dios vivo y gritaba con voz poderosa a los cuatro ángeles encargados de hacer daño a la tierra y al mar.Les dijo: “¡No hagan daño a latierra, ni al mar, ni a los árboles, hasta que terminemos de marcar con el sello la frente de los servidores de nuestro Dios!” Y pude oír el número de los que habían sido marcados: eran ciento cuarenta y cuatromil, procedentes de todas las tribus de Israel.
Vi luego una muchedumbre tan grande, que nadie podía contarla. Eran individuos de todas las naciones y razas, de todos los pueblos y lenguas. Todos estaban de pie, delante del trono y del Cordero;iban vestidos con una túnica blanca; llevaban palmas en las manos y exclamaban con voz poderosa:
“La salvación viene de nuestro Dios, que está sentado en el trono, y del Cordero”.
Y todos los ángeles que estaban alrededor del trono, de los ancianos y de los cuatro seres vivientes, cayeron rostro en tierra delante del trono y adoraron a Dios, diciendo:
“Amén. La alabanza, la gloria, la sabiduría, la acción de gracias, el honor, el poder y la fuerza, se le deben para siempre a nuestro Dios”.
que llevan la túnica blanca?”
Yo le respondí:
 “Señor mío,tú eres quien lo sabe”.
Entonces él me dijo: “Son los que han pasado por la gran persecución y han lavado y blanqueado su túnica con la sangre del Cordero”.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.       

Salmo Responsorial Salmo 23
Esta es la clase de hombres
que te buscan, Señor.
Del Señor es la tierra y lo que ella tiene, el orbe todo y los que en él habitan, pues él lo edificó sobre los mares, él fue quien lo asentó sobre los ríos.
Esta es la clase de hombres
que te buscan, Señor.
¿Quién subirá hasta el monte del Señor? ¿Quién podrá entrar en su recinto santo? El de corazón limpio y manos puras y que no jura en falso.
Esta es la clase de hombres
que te buscan, Señor.
Ese obtendrá la bendición de Dios, y Dios, su salvador, le hará justicia. Esta es la clase de hombres que te buscan y vienen ante ti, Dios de Jacob.
Esta es la clase de hombres
que te buscan, Señor.

Segunda Lectura Lectura de la primera carta del apóstol san Juan (3, 1-3)
Queridos hijos: Miren cuánto amor nos ha tenido el Padre, pues no sólo nos llamamos hijos de Dios, sino que lo somos. Si el mundo no nos reconoce, es porque tampoco lo ha reconocido a él.
Hermanos míos, ahora somos hijos de Dios, pero aún no se ha manifestado cómo seremos al fin. Y ya sabemos que, cuando él se manifieste, vamos a ser semejantes a él, porque lo veremos tal cual es.
Todo el que tenga puesta en Dios esta esperanza, se purifica a sí mismo para ser tan puro como él.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Aclamación antes del Evangelio
Aleluya, aleluya.
Vengan a mí todos los que están fatigados y agobiados por la carga, y yo les daré alivio, dice el Señor.
Aleluya.

Evangelio † Lectura del santo Evangelio según san Mateo (5, 1-12)
Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo, cuando Jesús vio a la muchedumbre, subió al monte y se sentó. Entonces se le acercaron sus discípulos. Enseguida comenzó a enseñarles, hablándoles así:
“Dichosos los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los cielos. Dichosos los que lloran, porque serán consolados. Dichosos los sufridos, porque heredarán la tierra. Dichosos los que tienen hambrey sed de justicia, porque serán saciados. Dichosos los misericordiosos, porque obtendrán misericordia. Dichosos los limpios de corazón, porque verán a Dios. Dichosos los que trabajan por la paz, porque se les llamará hijos de Dios. Dichosos los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los cielos.
Dichosos serán ustedes cuando los injurien, los persigan y digan cosas falsas de ustedes por causa mía. Alégrense y salten de contento, porque su premio será grande en los cielos”.
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Reflexión:


La cifra de 144.000 es simbólica: representa a quienes han creído en Jesús y provienen de la tradición de fe de Israel. A ellos se les suma una "cantidad imposible de contar" de creyentes de todo el mundo. Estos creyentes, además, son mártires. En este día celebramos este encuentro universal con Dios, en el cual no hay distinciones, ni diferencias, ni privilegios. Todos sus hijos se encuentran con su Padre. http://www.san-pablo.com.ar/lit/?seccion=liturgia&accion=verdia&fecha=2011-11-01&dia=2


¿Quién es capaz de rechazar el amor incondicional de alguien cuando es el proyecto más importante que alberga el corazón humano? En lo profundo, todos queremos ser Santos. De hecho, lo somos de alguna manera. Toda persona es un auténtico héroe, que lucha, que llora, que sufre, que pasa hambres de muchos tipos, que es perseguida o contrariada, que es capaz de ser misericordiosa y poner su corazón en la pobreza de los demás. “Yo quiero ser uno de ellos”. Quiero ser contado entre los que intentan, con temor y temblor, vivir respondiendo a un amor más grande. La santidad es un proyecto y, a la vez, una gracia concedida. Estamos llamados a la santidad, nos dicen. Y podemos tender hacia ella porque el que es verdaderamente Santo nos atrae y nos lleva, aun en medio de muchos pecados. Nadie ama el pecado ni vive queriéndolo en su vida.


Nadie vive de espaldas a Dios y al amor a sabiendas, absolutamente, como a veces nos juzgan los impuros ojos humanos. Puede ser que, equivocadamente o inconscientemente, pequemos y nos olvidemos de Dios. La libertad que Dios nos ha dado permitiría incluso la posibilidad de pecar a conciencia, pero, en el fondo, quizá no sea ni posible. Lo que sí parece claro es que eso no es lo importante. Lo más verdadero no es nuestra libertad, sino su fidelidad. Dios ha querido ser libremente fiel a su alianza y no abandonarnos al mal. Por eso, conscientes de que contamos con la parte que Él pone, confiamos en su misericordia, en su bienaventuranza, en que somos contados entre los que forman parte de ese grupo en marcha. El Señor nos invita hoy a aunar nuestras voluntades. La nuestra con la suya. Dejarlas confluir. Este es el gran proyecto de la santidad: ser cada vez más como el Señor nos quiere. Que nuestra voluntad sea hacer la suya. Comunión de voluntades… comunión de los Santos: un grupo en marcha en el que tú y yo, por su gran amor, tenemos un lugar. http://www.ciudadredonda.org/lectura/comentario


Los pobres, los que lloran, los sufridos, los hambrientos y sedientos de justicia, los misericordiosos, los limpios de corazón, los pacíficos y artesanos de la paz, los perseguidos por la justicia, los calumniados e insultados por causa del nombre de Cristo, no quedarán sin recompensa, y en el día solemne del Señor, serán llamados y proclamados dichosos, benditos, felices, porque han alcanzado la meta al haberse configurado con el Crucificado, el Hijo amado de Dios, quien llevó sobre sí los dolores y esperanzas de todos los hombres.


La multitud incontable de los que siguen al Cordero de Dios son los que han lavado sus túnicas y las han blanqueado en la sangre redentora de Cristo, por haber compartido sus padecimientos. A los ojos de Dios nada se pierde, y algunos, a pesar de que hayan podido pasar por la existencia sin saber que llevaban en su cuerpo las señales de la Pasión de Cristo, serán invitados al banquete por haber tenido compasión de los pobres, hambrientos, sedientos, desnudos, sin techo, doloridos, perseguidos, encarcelados, o porque ellos mismos lo han sido, como asegura Jesús en la parábola del rico Epulón y del pobre Lázaro.


Por dos caminos se puede llegar a la santidad: por conformar la vida, de manera consciente, con Cristo y ser uno de sus amigos, o por haber tenido compasión de aquellos que son signos visibles de las llagas del Redentor.
La santidad es la forma de vida a la que estamos llamados todos los cristianos. En el bautismo recibimos la vocación a la santidad.


Los santos son aquellos que han vivido la fe, la esperanza y la caridad de manera heroica. La Iglesia los proclama siervos de Dios. Los cristianos tenemos que vivir “arraigados y cimentados en Cristo, firmes en la fe”, ser testigos de esperanza, como auténtica profecía del Reino futuro. Pero sobre todo, a los cristianos se nos debe reconocer por el amor mutuo y las entrañas de misericordia.


El Maestro, antes de dar su vida por amor, nos mandó que nos amáramos como Él nos había amado y que permaneciéramos en ese amor divino. Por la fe se puede superar la tendencia al mal y sobreponerse a todas las dificultades por amor a Dios. Amor que se demuestra con las obras de misericordia especialmente con los hermanos en la fe y con el prójimo.


La santidad es la belleza de la casa de Dios. La Iglesia es la gran armonía y el buen olor de Cristo. Los santos han dejado que actúe en ellos el Espíritu del Amor de Dios. ¡Seamos santos, porque Dios es Santo! http://www.ciudadredonda.org/articulo/meditacion-desde-buenafuente-para-la-solemnidad-de-todos-los-santos


Los santos ya están viendo a Dios. Esa es nuestra esperanza: compartir la comunión de amor con la Santísima Trinidad y entrar en su misterio. Entonces se terminarán nuestras preguntas e inquietudes porque conoceremos a Dios tal cual es.


Jesús va a hablar del Reino en muchas oportunidades, pero siempre de manera misteriosa, en parábolas. Aquí nos regala toda una propuesta para comenzar a vivir el proyecto del Padre, en el aquí y ahora de la historia, sabiendo que su consumación plena será al final de los tiempos. La misma lógica del reinado de
Dios, que no encaja en la lógica del sistema imperante, no se entiende sino en la paradoja misma: “Felices los afligidos”, “felices los desposeídos”.


La lógica de Jesús es ilógica para aquellos que no piensan y sienten desde el corazón de Dios. Laherencia de la tierra es el Reino mismo que ya viven los que todo lo esperan en Dios, los que no acumulan, sino que comparten lo propio. En ellos ya está Dios reinando.


El programa de Jesús nos invita también a no descansar en la búsqueda de la paz, que proviene de la justicia, y a asumir el riesgo profético que lleva consigo el oponer una alternativa deinclusión, solidaridad e igualdad al sistema de opresión e injusticia.


La persecución y la injuria serán elementos para discernir si nuestras opciones son las de Jesús y el Reino u otras.


Esta invitación es a vivir la verdadera santidad a la que nos llama la liturgia del día de hoy. Ser santos en el día a día para hacer realidad el Reino que Jesús nos mostró con palabras y hechos.




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CAPITULO V: RECIBO A JESUCRISTO EN LA VIRGEN MARÍA, EN LOS SANTOS Y LAS IMÁGENES DEL CULTO CRISTIANO


35) EL HONOR A LOS SANTOS ENGRANDECE A AQUEL QUE LOS HIZO SANTOS.
Escenario 1: Entro en el majestuoso castillo. Las paredes de la corte están decoradas con toda belleza y hay cortesanos luciendo sus largos trajes. Suena una hermosa pieza que tocan los músicos de la corte. Las cortesanas lujosamente ataviadas esperan en la sala antes de entrar en el salón del rey. El pueblo se inclina a medida que los nobles ingresan. En el frente hay dos sillones, uno para el rey y el otro para la reina.
Todos en la corte tienen gran respeto y reverencia por la reina. Se arrodillan frente a ella, besan su mano y sostienen su vestido por detrás. Sin embargo, todos saben quién ostenta la autoridad: es el Rey; ante él actúan con profunda reverencia. Quieren servirle. Saben que él es el señor y quien tiene toda la autoridad. La reina hermosa a su lado, los bellos cuadros y tapices de las paredes, el lujo de los cortesanos y la música sirven nada más que para una mayor majestuosidad del propio rey. Porque él es tan grande, nada podría hacerle sombra. Toda la belleza que lo rodea, sirve nada más que para hacerlo aún más majestuoso. (Pienso que este es el modelo católico y el modelo del cielo que podemos hallar descrito en el libro del "Apocalipsis" o "Revelación".
Escenario 2: Ahora entremos a un gran salón vacío, a un galpón. Nadie está allí, excepto el rey sentado solo y en una silla común. (Pienso que este es el modelo evangélico).


36) AL RECIBIR A JESUCRISTO, RECIBO TAMBIÉN A SUS SANTOS (1 Tes 3,13)
Felipe: Téngase por seguro que si un día yo estuviese al frente de una puerta y viniera Jesucristo, si al pasar yo le dijera: “¡Pasa adelante, Señor!”, pero a sus santos les digo… “Ustedes se quedan fuera, lo mío es con Jesucristo nada más”. Lo más seguro es que Jesucristo se daría la media vuelta y diría: “Entonces yo tampoco puedo entrar, pues ellos están conmigo”.
Reciba a sus santos porque la Biblia habla de ellos con mucha claridad.  Veamos: Filip 3,20-21 dice que ellos alcanzaron a asemejar el cuerpo de Cristo y participan de su gloria. En 1Tes 2,10 está escrito que Jesucristo sería glorificado en sus santos. Todos estamos llamados a la santidad (Ef 1,3-6)  y a los que él eligió los llamó; a los que llamó los hizo justos y santos; a los que hizo justos y santos les da la Gloria (Rm 8,30).
Son los santos un poderoso ejército de Jesucristo contra Satanás. Todos ellos fueron hombres y mujeres que por la gracia de Jesucristo lo vencieron y son ahora su poderosa legión para proteger las almas de aquellos que a su cuidado se confían y encomiendan. Es una enorme ayuda contra Satanás que los católicos tenemos y que los hermanos esperados rechazan.
Ellos nos demuestran que sÍ es posible serle fieles a Jesucristo y asemejarnos en todo a él en cualquier época o generación.
Así como en el Antiguo Testamento Abraham, Moisés, David, Ezequías, eran referentes para identificar al Dios único y verdadero en medio de muchos pueblos y religiones paganas, también para nuestro tiempo y todas las épocas, los Santos son y serán la brújula o el punto de referencia para encontrar entre las miles de confesiones “cristianas” que existen, la verdadera Iglesia de Jesucristo.
No entiendo como hay evangélicos que se oponen a ser católicos sobre todo por el uso de imágenes en nuestro culto y a la vez admiran y exaltan las grandes virtudes de muchos santos como San Francisco de Asís o la madre Teresa de Calcuta, siendo que éstos, como todos los demás Santos, eran 100% CATÓLICOS, veneraban imágenes y eran inmensamente amantes del sucesor de Pedro, de la Virgen María y sobre todo, de la Eucaristía.
Más en la Biblia: Lv 11,44-45; 21,6-8; Is 4,3; 13,3; Rm 3,26; 4,11; Col 1,22; 2Ts 1,10; 1Tm 5,10; Hb 6,10; Mt 13,17; 23,29; Hch 26,18; Rm 11,16; Ef 2,19.
También habla de cosas santas: Ex 29,29; Lv 10,12; 12,4; Mt 23,19


37) GLORIFICO A DIOS EN SUS OBRAS Y EN SUS SANTOS.
Felipe: No le damos el reconocimiento al pincel por el cuadro pintado, se lo damos al pintor. No se le da el reconocimiento al vehículo de carrera que llegó de primero a la meta, el premio se lo entregan al piloto. Pero igual, si se le dan alabanzas al pincel usado para el cuadro el pintor se sentirá halagado y honrado porque él fue quien escogió usar ese pincel y si los honores se le dan al vehículo de carrera también su piloto se verá honrado y exaltado porque no fue el vehículo quien escogió al piloto sino el piloto quien quiso escoger y tener ese vehículo para correr.
No hay razón para enrollarse y sentir temor de dedicar honra y gloria quienes han sido en todo iniciativa de Dios. Bíblicamente decir honrar es decir glorificar. Si le das honra a alguien le estás a la vez glorificando. Los cristianos aprendemos a ver, a encontrar y a dar gloria a Dios a través de sus criaturas donde sus obras y su presencia quedan de manifiesto.


¿La razón bíblica? Hay muchísimas, me ayuda en especial ésta: “Ya no soy yo quien vive, es Cristo quien vive en mí” (Gál 2,20); si le doy honra y gloria a Pablo ¿A quién en realidad le estoy dando el honor y la gloria? ¿A Pablo o a Jesucristo? Es lógica decir que se la damos a Jesucristo a través de sus obras hechas en Pablo.


Podemos ver otros casos donde hay honra y gloria para personas y objetos y no hay señalamiento alguno de idolatría: veneración a un ángel (Jos 5,13-15Tob 12,15-16); exaltación de la gloria de Abraham (Eclo 44,19); glorias a Elías (Eclo 48,4); glorias a Moisés como a los santos (Eclo 45,1.7); glorias a Josué (Eclo 46,2); Josué postrado ante el arca (Jos 7,6); David postrado ante Saúl (1Sam 24,9); homenaje a María (Lc 1,28); una persona venerando a otra (2Re 4,27); los hijos de Jacob se postran ante José (Gn 42,6); José se postra ante su padre Jacob (Gn 48,12).


Utilizar Ap 22,8-9 para oponerse a la veneración a los santos es improcedente, ya que el mismo Juan en primera persona confiesa que se puso de rodillas frente al ángel para adorarlo, es decir para tratarlo como DIOS. Si ponerse de rodillas frente a alguien fuera pecado de idolatría, en todas las citas del párrafo anterior debería estar presente tal condenación.


¿Ponerse de rodillas frente a alguien es necesariamente IDOLATRÍA?
¿Qué es IDOLATRÍA? Es todo aquello que ponemos en el lugar de Dios sin que eso sea Dios. No ocurre en las rodillas, ni en un beso, ni en una imagen. Ocurre es en la mente, donde está lo que una persona acepta o rechaza, cree o niega. No son actos mecánicos, es un ejercicio y una decisión indebida que una persona hace de su libertad. Como dijo Jesús, no es lo que está afuera o lo que entra al hombre lo que hace impuro nuestro corazón sino lo que sale de él, las malas intenciones (Mt 15,16-20). También Pablo lo advierte en Rm 7,15-23.


Hablar de una persona, por sus simples actos externos, sin haberle preguntado por qué lo está haciendo, ESO SE LLAMA JUZGAR; y juzgar al prójimo, cualquiera sea él, ESO SE LLAMA PECAR. Si ponerse de rodillas fuese en sí mismo un acto de idolatría entonces nuestros hermanos esperados son inmensamente idólatras, pues en muchos actos de culto no católico presenciamos a gente del público que cae de postrada frente a un pastor, sobre todo donde supuestamente acontecen milagros, curaciones o liberaciones . Véase casos de este tipo en los videos del sitio digital en Youtube: “Cristianismo en crisis”.


Quien llame idolatría a ponerse de rodillas frente a alguien simplemente es que no conoce el concepto de este término. Antes de hablar debe empezar por conocer qué es idolatría y corregir su error, de no hacerlo permanecerá siempre fallando y malinterpretando todo. Esto les hace daño a los demás y le causa daño a sí mismo.


En Dn 8,17 el profeta se inclina ante un ángel, y éste no lo reprende por eso (porque la actitud era venerar, no adorar). En Tb 12,16; Tobit y Tobías se postran ante el ángel Rafael y éste no los reprende o los manda a poner de pie; sólo les dice >, les dio confianza al decirles que venía de parte de Dios, y luego de elevarse el ángel ellos se pusieron de pie. Se puede encontrar, sin embargo, a personas algo ignorantes en la fe que sienten una sola actitud de adoración al postrarse de rodillas; pero no por ellos vamos a juzgar a miles de millones de personas que distinguen claramente la veneración de la adoración. Pedro se opone a dicha adoración por parte del Centurión Cornelio, quien proviene de la cultura romana, donde era común rendirle culto al emperador y no se ha iniciado aún en la fe cristiana. (Hch 10,26)


La Sagrada Escritura también deja evidencia de: lugares sagrados (Gn 28,16-172Cro 7,1-2); objetos sagrados (Ex 25,1027,1-1030,17-21); tiempos sagrados (Ex 23,10-1225,8-19); personas sagradas (Eclo 45,92Sam 1,14).


Recomiendo, para profundizar más este tema, consultar el siguiente sitio digital:
http://www.apologistacristhian.es.tl/%BFEs-idolatr%EDa-el-culto-cat%F3lico-f-.htm 


38) VENERAMOS LAS RELIQUIAS DE LOS SANTOS CON PROFUNDO RESPETO Y AMOR. 


También los restos de los justos y santos pueden ser objeto de honra y veneración; y hacerlo no es idolatría: José, hijo de Jacob, pide a los suyos: “Cuando Dios los visite, lleven mis huesos de aquí junto con ustedes.” (Gn 50,25ss); un hombre difunto toca los huesos de Eliseo y enseguida revivió y se puso de pie (2Re 13,21); usaban pañuelos y ropa que Pablo había usado y se sanaban (Hch 19,11-12)




4ta Edicion Guia Biblica



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