domingo, 6 de noviembre de 2011

Guía Bíblica Punto 43: Hacemos oración por los difuntos (Sobre el Purgatorio).



Felipe: Es una gran necesidad que oremos por nuestros difuntos y no cedamos a las insidias de Satanás de hacernos pensar que esto está prohibido en la Biblia. No existe en las Escrituras un pasaje que lo prohíba. Todo lo contrario, los cristianos católicos mantenemos fielmente los textos sagrados que usaban los primeros cristianos y a eso se debe que tengamos en la Biblia el libro de 2Mac donde en el cap. 12, 38-46 se nos dice que es un acto de caridad hacer oración por los difuntos. Es obvio que nuestros hermanos esperados se opongan a este acto de piedad ya que le han retirado este libro a la Biblia, tal como lo hemos explicado en el TEMA 3 de la Guía Bíblica. También Eclo 7,33 recomienda hacer oración por los difuntos. Mt 12,32 y 1Jn 5,17 dejan entrever con claridad que sí hay pecados que se pueden perdonar en la otra vida, menos aquellos que hayan sido cometidos en contra el Espíritu Santo. Se nos advierte que habrá un tiempo fuerte de purificación si no perdonamos de corazón a nuestros hermanos (Mt 18,34-35; 1Cor 3,13-15).
Que daño tan grande se les hace a las personas al decirle que ya de nada sirve que le hagan misas y rosarios a sus familiares fallecidos; dejar esas pobres almas abandonadas y solas ante las insidias y tentaciones de Satanás que les diría: “¿Te diste cuenta?, ni siquiera hacen oración por ti, ni piden a su Dios que te perdone tus pecados. Te dejaron aquí solo en este tormento que sientes. ¿Donde está Dios que no está contigo aquí? Dios te abandonó a causa de tus pecados, ya no hay oportunidad para ti. Viste como nadie te ama, nadie te quiere; ni tus padres, ni tus hermanos quieren orar por tu salvación. Se reúnen para hacer rosarios y la mayoría no entra porque no quieren orar por ti, eso les aburre. Ja jaja ja, ¡Hasta toman aguardiente y se emborrachan mientras llevan tu cuerpo al cementerio! Deben estar convencidos que ya nada se puede hacer. Cada uno está ocupado e interesado de lo suyo nada más. Todos eran unos mentirosos. Eres tan pecador que ya no tienes oportunidad de salvarte, me perteneces, eres mío”. Y así, en maneras como ésta, Satanás les bloquea la mente, los convence de no invocar a Dios, de no buscar su misericordia infinita.
Cuando los familiares y los amigos emprenden y permanecen en la oración por ellos, las almas de los difuntos se van dando cuenta de la esperanza de la Salvación, ven abierta una puerta hacia Dios misericordioso y se unen a las plegarias de sus seres amados. Ellos sienten el amor y la compañía de todos los suyos y logran verlos y contemplarlos aunque a ellos no se les pueda observar ni tocar. No se sienten solos ante las insidias de Satanás que quiere confundirles la mente para arrastrarlos a no invocar a Dios y no reconocer y arrepentirse de sus pecados, a no pedir su salvación. Esto no es teoría. Escribo sobre estas cosas luego de varias experiencias personales tenidas como sacerdote párroco con almas liberadas del dominio de Satanás, en casos de exorcismo.
Por la oración por los difuntos los cristianos tenemos en nuestro  CREDO la “COMUNIÓN DE LOS SANTOS”: los hijos de la iglesia peregrinante, la purgante y la triunfante no nos dividimos ni nos olvidamos. Estamos en continua oración de comunión orando los unos por los otros; pues la vida en Dios no termina sino que se transforma (Cfr. CIC 954, 958). http://faceddios.blogspot.com/p/guia-biblica-iv-edic.html

Conmemoración de Todos los Fieles Difuntos
Estoy convencido de que nada podrá separarnos del amor de Dios: ni la muerte ni la vida, ni los ángeles ni los poderes y fuerzas espirituales, ni lo presente ni lo futuro,  ni lo alto ni lo profundo ni ninguna otra de las cosas creadas por Dios. ¡Nada podrá separarnos del amor que Dios nos ha mostrado en Cristo Jesús, nuestro Señor! (Rom 8, 38-39)

Primera Lectura (Sab 3,1-9): 

Las almas de los buenos están en las manos de Dios, y el tormento no las alcanzará. Los insensatos creen que los buenos están muertos; consideran su muerte como una desgracia, y como una calamidad el haberse alejado de nosotros. Pero los buenos están en paz: aunque a los ojos de los hombres parecían castigados, abrigaban la esperanza de no tener que morir. Después de sufrir pequeños castigos, recibirán grandes beneficios, porque Dios los puso a prueba y los halló dignos de él. Los probó como al oro en el crisol, y los aceptó como un sacrificio ofrecido en el altar. El día en que el Señor venga a juzgarlos, resplandecerán como antorchas, como chispas que prenden entre el rastrojo. Juzgarán a las naciones y gobernarán a los pueblos, y el Señor reinará sobre ellos para siempre. Los que confían en el Señor comprenderán la verdad, y los fieles permanecerán a su lado con amor, pues Dios es bueno y favorece a sus elegidos.

Salmo Responsorial (Sal 26)

El Señor es mi luz y mi salvación, ¿de quién tendré miedo? El Señor defiende mi vida, ¿quién me atemorizará? Solo una cosa he pedido al Señor, solo una cosa deseo: estar en el templo del Señor todos los días de mi vida, para adorarle en su templo y contemplar su hermosura. A ti clamo, Señor, ¡escúchame! Ten compasión de mí, ¡respóndeme! El corazón me dice: “Busca la presencia del Señor.” Y yo, Señor, busco tu presencia. ¡No te escondas de mí! ¡No me rechaces con ira! ¡Mi única ayuda eres tú! No me dejes solo y sin amparo, pues tú eres mi Dios y salvador.


Aclamación del Evangelio. Vengan, benditos de Padre dice el Señor tomen posesión del Reino preparado para ustedes desde la creación del mundo (Mt 25,34)

Evangelio (Mt 25, 31-46)

Gloria a ti Señor


31 “Cuando venga el Hijo del hombre rodeado de esplendor y de todos los ángeles se sentará en su trono glorioso.32 Todas las naciones se reunirán delante de él, y él separará a unos de otros como el pastor separa las ovejas de las cabras.33 Pondrá las ovejas a su derecha y las cabras a su izquierda. 34 Y dirá el Rey a los de su derecha: ‘Venid vosotros, los que mi Padre ha bendecido: recibid el reino que se os ha preparado desde la creación del mundo. 35 Porque tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, fui forastero y me recibisteis, 36 anduve sin ropa y me vestisteis, caí enfermo y me visitasteis, estuve en la cárcel y vinisteis a verme.’ 37 Entonces los justos preguntarán: ‘Señor, ¿cuándo te vimos hambriento y te dimos de comer, o sediento y te dimos de beber? 38 ¿O cuándo te vimos forastero y te recibimos, o falto de ropa y te vestimos? 39 ¿O cuándo te vimos enfermo o en la cárcel, y fuimos a verte?’ 40 El Rey les contestará: ‘Os aseguro que todo lo que hicisteis por uno de estos hermanos míos más humildes, por mí mismo lo hicisteis.’ 41 “Luego dirá el Rey a los de su izquierda: ‘Apartaos de mí, malditos: id al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles. 42 Porque tuve hambre y no me disteis de comer, tuve sed y no me disteis de beber, 43 fui forastero y no me recibisteis, anduve sin ropa y no me vestisteis, caí enfermo y estuve en la cárcel, y no me visitasteis.’ 44 Entonces ellos preguntarán: ‘Señor, ¿cuándo te vimos con hambre o con sed, o forastero o falto de ropa, o enfermo o en la cárcel, y no te ayudamos?’ 45 El Rey les contestará: ‘Os aseguro que todo lo que no hicisteis por una de estas personas más humildes, tampoco por mí lo hicisteis.’ 46 Estos irán al castigo eterno, y los justos, a la vida eterna.

Gloria a ti Señor Jesús.

Reflexión: La perdida de un ser querido afecta profundamente a toda persona con un mínimo de sensibilidad y de humanidad. Por lo general, lloramos la pérdida de los seres que amamos Las lágrimas son un signo expresivo del amor. Por otra parte, el discípulo de Jesús vive el hecho de la muerte desde la perspectiva de la fe en Jesús muerto y resucitado. Si creemos que Jesús murió y resucitó, así también creemos que Dios llevará con él a los que mueren en Jesús. Y así como todos han muerto en Adán así también revivirán en Cristo (I Tes 4,14; I Co 15,22)

El CV II nos invita a contemplar y vivir la muerte  de los hermanos con un sentido pascual: "La liturgia de los difuntos debe expresar más claramente el carácter pascual de la muerte cristiana (SC 81). Con esta orientación, el concilio ha cambiado radicalmente de perspectiva Del lamento por el sentido trágico de la muerte, hemos pasado a contemplar la muerte de todo discípulo de Jesús con esperanza, como un paso a la vida compartida con Jesús resucitado


Dios creó los seres humanos para que disfruten de su Creador viéndole en la Gloria. Sin embargo, nada manchado puede entrar en el Cielo; por lo cual, quienes no sean perfectos deberán purificarse antes de ser admitidos en la presencia de Dios. La Iglesia enseña la existencia del Purgatorio, en donde las almas de los justos que mueren con mancha de pecado se purifican expiando sus faltas antes de ser admitidas en el Cielo. Entre tanto pueden recibir ayuda de los fieles que viven en la tierra.

Almas de los justos son aquellas que en le momento de separarse del cuerpo, por la muerte, se hallan en estado de gracia santificante y por eso tiene derecho a entrar en la Gloria. EL juicio particular les fue favorable paro necesitan quedar plenamente limpias para poder ver a Dios "cara a cara".

"Manchas de pecado" quiere decir el castigo temporal que es debido por los pecados mortales o los veniales, ya perdonados en cuanto a la culpa, pero que en la hora de la muerte no están totalmente libres de castigo correspondiente a la culpa. "Manchas de pecado" puede referirse también a los pecados veniales que, al morir, no habían sido perdonados ni en cuanto a la culpa ni en cuanto a la pena. La Iglesia entiende por Purgatorio el estado o condición bajo el cual los fieles difuntos están sometidos a purificación.

La doctrina de la Iglesia sobre el Purgatorio encuentra fundamento en la Biblia. EL texto de 2 Macabeos 12,46, da por supuesto que existe una purificación después de la muerte. Asimismo, las palabras de nuestro Señor: "El que insulte al Hijo del Hombre podrá ser perdonado; en cambio, el que insulte al Espíritu Santo no será perdonado, ni en este mundo ni en el otro" (Mt 12,32). Se llega a semejante conclusión en el texto de 1 Corinitios 3, 11-15.

En la Iglesia católica la práctica de rezar por las benditas almas del Purgatorio está basada sobre la fe en la Comunión de los Santos. Los miembros del Cuerpo Místico pueden ayudarse unos a otros, mientras estén en la tierra y después de la muerte. Si nos fijamos en las oraciones litúrgicas de la Iglesia vemos claramente que se invoca con frecuencia a los Angeles y a los Santos en favor de la Iglesia sufriente o Purgatorio, pero siempre para que intercedan por ella. Toda persona en estado de gracia puede orar con provecho por las benditas almas; probablemente es necesario, al menos, hallarse en estado de gracia santificante para ganar las indulgencias por los difuntos.

El Concilio Vaticano Segundo hizo profesión de fe en la Iglesia Sufriente diciendo: "Este Sagrado Concilio recibe con gran piedad la venerable fe de nuestros hermanos que se hallan en gloria celeste o que aun están purificándose después de la muerte".


Aunque no sea doctrina definida, se mantiene como doctrina común que sufrimiento mayor del Purgatorio consiste en la "pena de ausencia", porque las almas están temporalmente privadas de la visión beatifica. Sin embargo, no hay comparación entre este sufrimiento y las penas del Infierno. Es temporal y por eso lleva consigo la esperanza de ver a Dios algún día cara a cara. Las almas lo llevan con paciencia, pues comprenden que la purificación es necesaria. La aceptan generosamente por amor de Dios y con perfecta sumisión a su voluntad.

Es probable que las penas del Purgatorio van disminuyendo gradualmente de manera que en las etapas finales no podemos comparar los sufrimientos de este mundo con los que padece un alma próxima a la visión de Dios. Pero las almas experimentan también inmensa alegría espiritual. Están totalmente ciertas de su salvación. Tiene fe, esperanza y caridad. Saben que ellas mismas están en amistad con Dios, confirmadas en gracia y sin poder ofenderle.


Aunque las almas en el Purgatorio no pueden merecer, sin embargo pueden orar y obtener el fruto de la oración. El poder de su oración depende del grado de santidad. Es cierto que pueden orar por los que viven en la tierra. Por la Comunión de los Santos entendemos que están unidas a la Iglesia militante. Debemos animarnos a invocar su ayuda con la confianza de que ellas nos escuchan. Entienden perfectamente nuestras necesidades, por que las experimentaron y porque están agradecidas a las oraciones, sacrificios y santas Misas que ofrecemos por ellas.http://www.ewtn.com/spanish/prayers/Animas_del_purgatorio.htm



La doctrina de la Iglesia sobre el Purgatorio encuentra fundamento en la Biblia, cuando esta se sabe interpretar correctamente:


El texto del 2 Macabeos 12, 43-46 da por supuesto que existe una purificación después de la muerte.


(Judas Macabeo) efectuó entre sus soldados una colecta... a fin de que allí se ofreciera un sacrificio por el pecado... Pues... creían firmemente en una valiosa recompensa para los que mueren en gracia de Dios... Ofreció este sacrificio por los muertos; para que fuesen perdonados de su pecado.


Los protestantes no reconocen que este libro es parte de la Biblia porque Lutero lo quitó de su Biblia precisamente porque él sabía que se refería al purgatorio. (VerDesarrollo del canon


Sin embargo el Nuevo Testamento hace referencia a 2 Macabeos. Por ejemplo, Hebreos 11,35


"Unos fueron torturados, rehusando la liberación por conseguir una resurrección mejor"


Los únicos que en el Antiguo Testamento a quienes se aplica este pasaje es a los mártires macabeos, que fueron torturados por conseguir la resurrección (2 Mac. 7:11, 14, 23, 29, 36).


Asimismo las palabras de nuestro Señor:


El que insulte al Hijo del Hombre podrá ser perdonado; en cambio, el que insulte al Espíritu Santo no será perdonado, ni en este mundo, ni en el otro.  Mt 12,32.


Cuando vayas con tu adversario al magistrado, procura en el camino arreglarte con él, no sea que te arrastre ante el juez, y el juez te entregue al alguacil y el alguacil te meta en la cárcel. Te digo que no saldrás de allí hasta que no hayas pagado el último céntimo. Lucas 12,58-59


En estos pasajes Jesús hace referencia a un castigo temporal que no puede ser el infierno ni tampoco el cielo. 


Se llega a semejante conclusión en la carta de San Pablo, 1 Corintios 3, 12-13:


Pues la base nadie la puede cambiar; ya está puesta y es Cristo Jesús. Pero, con estos cimientos, si uno construye con oro, otro con plata o piedras preciosas, o con madera, caña o paja, la obra de cada uno vendrá a descubrirse. El día del Juicio la dará a conocer porque en el fuego todo se descubrirá. El fuego probará la obra de cada cual: si su obra resiste el fuego, será premiado; pero, si es obra que se convierte en cenizas, él mismo tendrá que pagar. El se salvará, pero como quien pasa por el fuego".


De manera que hay un fuego después de la muerte que, diferente al del infierno, es temporal. El alma que por allí pasa se salvaráA ese estado de purgación le llamamos el "purgatorio".


1 Cor 15,29:  "De otro modo, ¿qué harán los que se bautizan por los muertos, si en ninguna manera los muertos resucitan? ¿Por qué pues se bautizan por los muertos?" 


La palabra "bautismo" es utilizada aquí como una metáfora para expresar sufrimiento o penitencia (Mc 10,38-39; Lc 3,16; 12,50). Pablo escribe sobre una práctica entre los cristianos de "bautizarse" por los difuntos. El no la condena, si no que la exalta como válida porque demuestra fe en la resurrección. Compare 1 Cor 15,29 con 2 Macabeos 12,44 y verá la similitud.http://www.corazones.org/diccionario/purgatorio.htm


Somos hombres y mujeres creyentes. En lo más profundo de nuestro corazón habita una confianza: Dios es nuestro futuro y su corazón el lugar donde ya viven aquellos a quienes amamos en vida y nos dejaron. Ellos viven ya junto a Dios y, por la fe, esperamos eso mismo para nosotros: vivir para siempre junto a Dios. Y es que Dios ¡es un Dios de vivos!


Hoy nos acercamos a ese misterio de la vida por el que, a sabiendas que la vida terrena tiene un final y que nuestros cuerpos mortales acabarán en los cementerios, confiamos y creemos en que nuestro verdadero hogar está y estará siempre junto al Padre. El es nuestro hogar definitivo.


Quien vive con esta confianza hoy reza agradecido. Agradecido a Dios por la vida, por tener la suerte de compartir la historia humana con tantos hombres y mujeres que han vivido antes y vivirán después. Todos ellos son y serán buenos a los ojos de Dios. Aunque a los ojos de los hombres quizá algunos se equivocaron, Dios confió un día en ellos, como confió en nosotros, con la convicción de haber puesto en el corazón humano la fuerza suficiente para querer hacer las cosas lo mejor que pudieron. Y así, queriendo hacer las cosas lo mejor que sabemos y lo mejor que podemos, empeñémonos en seguir construyendo en esta vida ese pedacito de cielo en el que un día nos encontraremos. No por nuestros méritos, evidentemente, sino porque Él lo ha dispuesto así. No porque seamos buenos, sino porque Él es bueno. Esa es nuestra fe.http://www.ciudadredonda.org/lectura/comentario/?f=2011-11-02




Otras lecturas sobre el tema
Lectura del libro de las Lamentaciones (3,17-26); Sal 129,1-2.3-4.5-6.7-8; Lectura del santo evangelio según san Juan (14,1-6) http://www.ciudadredonda.org/lectura/?f=2011-11-02


Apoc 21, 1-7; Sal 26, 1. 4. 7-9. 13-14; 1Cor 15, 20-23; Lc 24, 1-8

La Santa Misa > Testimonio de Catalina sobre la Santa Misa




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